cristalizar el vacío (2025)
Cristalizar el Vacío es una instalación que aborda las crisis extractivas de los salares altoandinos ubicados en el territorio conocido como el Triángulo del Litio (Argentina, Bolivia y Chile), poniendo en tensión las relaciones entre agencia mineral, tecnologías contemporáneas y transición energética.
El supuesto imaginario de la inmaterialidad de la tecnología, expresado en términos de la nube o de los espacios virtuales, asume una forma de existencia etérea, cuando en realidad existe una corporeidad física distribuida a lo largo del planeta, hecha de recursos geológicos, minerales e hidrológicos. El resurgimiento de la inteligencia artificial en la última década vino a profundizar los extractivismos, la venta de tierras, la construcción de centros de datos y el consumo excesivo de recursos limitados, como acciones de agotamiento que suceden mientras los líderes tecnológicos sueñan con terraformar otros planetas.
Siguiendo el rastro de las historias minerales y las materialidades geológicas de las tecnologías, el proyecto utiliza la recopilación de más de mil imágenes satelitales que documentan las transformaciones ecosistémicas de los salares durante las últimas décadas, incluyendo lagunas extintas y áreas convertidas en salares artificiales.
A partir de los patrones hidrogeomorfológicos presentes en estas imágenes, se entrena una red generativa adversaria (sistema de IA) capaz de actuar como un sistema predictivo de visualizaciones, mostrando especulativamente posibles paisajes de desaparición y transformación.
En la instalación, la visualización y sonificación de estas imágenes están determinadas por los ritmos de una energía mínima, lenta e inestable, generada por tres celdas electroquímicas desarrolladas a base de sodio. Estas celdas abiertas regulan el funcionamiento del modelo de inteligencia artificial mientras, en paralelo, su proceso de evaporación produce gradualmente la cristalización de la sal.
La obra se estructura en torno a una paradoja central: una forma de energía mínima, lenta e inestable activa un sistema asociado a la aceleración, la predicción y el alto consumo energético.
Frente al imaginario de una tecnología inmaterial, la obra propone restituir un cuerpo presente a aquello que suele aparecer como metafóricamente inmaterial. La sal deja de ser un recurso inerte para convertirse en una materialidad activa que, a través de sus propios ritmos, confronta al sistema y lo impulsa a producir paisajes de su origen. Esta tensión entre recursos, agencias y algoritmos hace emerger los cuerpos minerales ocultos detrás de las utopías tecnológicas.
Creditos:
Año: 2025
Asistencia de Producción: Edgardo Rojas, Santiago Fernández García, Gabriela Munguía, Julia Rossetti
Montaje: Fundación Andreani
Registros: Francesca Cantore, Gustavo Sosa, Juan Sebastián Jaramillo